Querido diario, hoy pase el día como cualquier día, sentado frente a mi computadora
jugando al escritor, ha sido un día bastante aburrido, y las ideas no llegan a
mi cabeza, sinceramente me pregunto qué es lo que hago con mi vida.
Lo único distintivo de este día ha sido mi habitual pausa para comer, y bien
aunque es algo que hago todo los días, ir a ese restaurante ciertamente es un
escape de la rutina, creo que la chica que atiende me está coqueteando, quizás
uno de estos días me arme de valor y vaya a visitar a esa belleza, si sabes a
lo que me refiero. En fin el ver a la chica del restaurante no fue lo
distintivo de esa salida, lo distintivo fue no ver pasar al cartero. Si así es,
hoy no paso el cartero, y no es que su salud me importe más que el escote de la
muchacha, solo que aja el trae los cheques de mis regalías en fin hoy Jueves no
me traían ese tipo de correo... mmm que raro, la luz ha empezado a espabilar,
debe ser que algún fusible se fundió, ohhh vaya otra cosa interesante para mi día...
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No soy del tipo que escapa de la realidad escribiendo en los diarios, pero
aun así, en una casa tan sola es mejor hablar con el papel que mirar a las
horripilantes pinturas que hay colgadas por toda la casa, en serio que dan
miedo, mi padre tenía un gusto nefasto, pero aun así le costaron una fortuna así
que no puedo simplemente tirarlas a la basura.
Esto de escribir en diarios me ha creado un habito bastante detestable,
aunque empiezo a acostumbrarme a ello, si de esto hablo que ando pensando
siempre estas cosas que he hecho, como si lo fuera narrando todo en mi mente,
¿A quién le estoy narrando?, es como si fuera un personaje en un libro narrado
su propia vida, en mi caso muy aburrida y solitaria vida, espero no matar a
alguien del aburrimiento jajaja. Bueno dejare de perder el tiempo y bajare esas
escaleras a ver si en la oscuridad logro llegar a los fusibles de la cocina.
Nunca he entendido porque tuvieron que comprar una casa tan grande, y por
tuvieron me refiero a mama y a papa, siempre fuimos tres en el hogar, no recibíamos
muchas visitas y tampoco tenían pensado agrandar la familia. Voy bajando la
escalera, esta porquería rechina como una mecedora vieja, esa misma donde mi
abuela se mesia cuando se cansaba de andar tras de mi aquellos días que iba a
la granja, ¿En qué momento me quede quieto? siempre fui un niño hiperactivo, en
fin mejor me concentro en bajar las escaleras... Vaya volvió la luz, después de
todos no eran los fusibles, solo sería el viento que movería los cables... mmm empieza
a hacer frio, esto es como el clima que se siente cuando está a punto de llover
en la tarde, quizás es mejor que hoy vaya a dormir temprano, mañana será un día
nuevo, si un nuevo día de soledad para el viejo Anthony Bertz, ha y a quien le
digo mi nombre, mejor empiezo a buscarle nuevo dueño a esta casa antes de que
me vuelva loco.
La luz había vuelto, al fin esa oscura casa había vuelto a iluminarse, así
su aspecto dejaba de ser el de la gigantesca mansión embrujada para volver a
ser esa antigua casa familiar, aun así no menos tenebrosa. Un sonido familiar
corto mis pensamientos sobre la casa, era mi teléfono celular, un mensaje de
texto había llegado, eran casi las 11:00 PM, no tenía ningún contacto capaz de
enviar un mensaje a esa hora, al revisar el teléfono, veo en el lugar del
contacto a aquella persona que menos esperaba tener un mensaje, el señor
Robertson, el presidente de la editorial que había publicado mi último libro, más
sin embargo el contenido del mensaje, lejos de asustarme alegro mi noche:
"Anthony, espero estés
trabajando en algo nuevo, estoy ansioso por publicar un nuevo libro, y
personalmente deseo que seas tú el autor"
Una sonrisa se dibujó al
instante en mi rostro, preciso tenía una idea en mente, tan sólida que
seguramente escribiría un buen capitulo en un día, suficiente para el buen John
Robertson, quien con su perspicacia sabía que una historia era buena al leer su
primer capítulo. Ahora podría dormir una noche sabiendo que mañana tendría una razón
para escribir algo bueno, nunca sentí el dinero tan cerca de mí.
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